Posteado por: dirtykitten | octubre 6, 2008

Grandes Maestros de la Ordinariez (I)

Buenas chavales del mundo.

Me alegro,me regocijo y me humedezco por tener la ocasión de ofreceros en este mi blog la primera entrada de tantas (espero) sobre la maravillosa y siempre divertida unión entre música y ordinariez bizarra y barriobajera.

Pocas cosas se me ocurren más graciosas en este planeta que esto.

Yo ya desde muy pequeña percibí el poder que ejercía en las personas la música (hasta llegar al punto de etiquetar a las personas) y la risa que producía cualquier chiste o coña de índole ordinario. Y con el tiempo, he podido ver los arrebatadores efectos de los artistas de la música cuyo principal tema no es otro que la sexualidad desde el prisma más cutre, soez, barriobajero y alpargatero.

Hoy comienzo esta nueva subsección dentro de la recién estrenada “chorradas”, y no se me ocurre una mejor artista para inaugurarla que Rakel Winchester, mujer de bandera, diosa paya agitanada con voz de tugurio seco de humo, poeta urbana rastrera, musa de arrabal y pelo de fuego de porro.

RAKEL WINCHESTER “era infeliz en su matrimonio”

(Esta canción es un clásico para mi y mi entorno más cercano…)

RAKEL WINCHESTER “ay,que gitano”

(para mi, la mejor cosa que ha parío la Rakel, la letra es..la letra es…INCONMENSURABLE, no podrás parar de escucharla)

Rakel Winchester: Las Payas No Puen Entra A´loWen

(Esta canción mola, tiene un algo que no se yo que no se que es que me enamora y me hace danzar como una yonka puta que ha cobrado)

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Como podéis oir, la chavala destila talento y descaro por los cuatro costados, y es por eso que las discográficas le han dado la espalda a la hora de publicar su siguiente disco, que de momento y que yo sepa solo se puede escuchar en su space…Una pena, una muestra de la mojigatería barata, la doble moral y el babosismo de estos proxenetas de la industria musical.

Aquí os dejo un tema nuevo, y el video…ya vereis que es totalmente escandaloso…¬¬ (QUE GRANDE ES ESTE VIDEO, a quien no le de buen rollo esto está muerto)

RUTINA MATRIMONIAL Rakel Winchester

Creo que no hace falta aclararlo, pero esta mujer es bastante irónica en todo lo que hace, y tiene muchísima gracia.. obscenos si que me parecen los gilipollas clónicos haciendo gorgoritos con canciones que ni ellos entienden porque se las escriben otros y copan las listas de éxitos de ventas.

Aunque claro está, tenemos lo que nos merecemos.

Buenas noches gentecitas 😀

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Responses

  1. Bueno, y me quedó por aclarar (aunque no haga falta) que adoro a la Rakel Winchester, que me anima me alegra y me da un buen rollo to lo que hace del copón!

    Di que si Rakel, que eres enorme!

    • mil gracias…

  2. cuando la escuché esa versión de cecilia me dejó literalmente sin palabras…
    es curioso que cuando salió “el marío de la carnisera” pegara tanto y luego se la relegara a un muy discreto segundo plano…

    rakel rulez

  3. Ostia! yo a esta la he escuchado en alguna parte pero no recuerdo dónde, conocia “era infeliz en su matrimonio” y “la del marío”, y ahora sé quien las cantaba ajajaja.

    Me parto, los videos le dan una gracia doble a estas letras del puche jajaja.

    Un besaco muy grande!
    Con cariño, sr. Caja.

  4. La Segunda Guerra Chino-Japonesa transcurrió entre los años 1937 y 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó cuando el ejército japonés, que ya controlaba Manchuria, inició la invasión del norte y el este de China. La invasión concluyó con la rendición de Japón en 1945. En chino, esta guerra es conocida como Guerra de Resistencia anti-japonesa del Pueblo de China (chino tradicional: 中國抗日戰爭, chino simplificado: 中国抗日战争, pinyin: Zhōngguó Rénmín Kàng Rì Zhànzhēng) o Guerra de Resistencia (抗戰, 抗战, Kàngzhàn).

    Contenido [ocultar]
    1 Antecedentes
    2 Invasión japonesa
    3 Estabilización del frente
    4 Cambio del curso de la guerra
    5 Hechos posteriores
    6 Véase también
    7 Enlaces externos

    Antecedentes [editar]La Segunda Guerra Chino-japonesa supuso la culminación de la tensión creciente entre China y Japón, que se remontaba a la anterior guerra entre los dos países. Tras la Primera Guerra Sino-japonesa, Japón había incorporado ya Taiwán a su territorio, y los planes expansionistas de Japón continuarían durante el principio del siglo XX. Al final de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) había concedido a Japón numerosos privilegios comerciales en China, que causaron un gran resentimiento entre la población china, que desembocó en las protestas populares del Movimiento del Cuatro de Mayo en ese día del año 1919. A partir de 1931, Japón establecía el estado títere de Manchukuo en Manchuria, ante la impotencia de la República de China, gobernada por el Kuomintang, que parecía incapaz de garantizar la integridad territorial del país.

    Invasión japonesa [editar]Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta el 7 de julio de 1937, tras el incidente del Puente de Marco Polo, cuando tropas japonesas estacionadas en Manchuria se enfrentaron al ejército de la República de China en las cercanías del Puente de Marco Polo, unos veinte kilómetros al oeste de Pekín. Esta batalla comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte de China en aquellos momentos, el Generalísimo Chiang Kai-shek, quien ordenó al ejército luchar contra los japoneses en el norte y el 14 de agosto mandó a la fuerza aérea del ejército chino a bombardear los barcos de la marina japonesa anclados frente a las costas de Shanghai.

    La violenta reacción china provocó la movilización del Ejército Imperial Japonés, que en poco tiempo había logrado hacerse con el control de la región de Pekín y Tianjin en el norte, y que luego atacó a la bahía de Hangzhou en el sur.

    La guerra abierta con Japón puso fin a los intentos de Chiang Kai-shek de unificar el país. Ante el avance japonés, el gobierno del Kuomintang se vio obligado a abandonar la capital Nanjing, replegándose hacia el interior, primero a la ciudad de Wuhan y, después, a la ciudad interior de Chongqing, lugar remoto desde el cual parecía difícil llevar a cabo una contraofensiva.

    Tropas japonesas a unos veinte kilómetros al norte de ShanghaiEl ejército japonés ocupó la mayor parte de la franja costera oriental de China, controlando los principales centros de producción económica. Al régimen títere de Manchukuo se sumaron otros tres regímenes títeres, uno en Mongolia Interior, que los japoneses querían separar de China como habían hecho con Taiwán y Manchuria, y otros dos regímenes títeres en Pekín y Nanjing. En esta última ciudad las tropas japonesas entraron el 13 de diciembre de 1937 desencadenando una campaña de extraordinaria violencia contra la población civil, la llamada masacre de Nanjing, en la que murieron miles de personas (las estimaciones varían desde unas 20.000 a 200.000 víctimas, según las fuentes).

    Estabilización del frente [editar]La invasión japonesa supuso también el final de la persecución a la que el gobierno del KMT había sometido al Partido Comunista de China. El estado de crisis nacional forzó la colaboración entre el KMT y el Partido Comunista. Aunque Chiang Kai-shek era al principio reacio a esta colaboración con el Partido Comunista, tuvo que aceptarla a raíz del incidente de Xi’an, cuando el mariscal Zhang Xueliang, militar favorable a una alianza entre el KMT y el Partido Comunista que controlaba la región de Shaanxi, detuvo a Chiang Kai-shek en Xi’an, manteniéndolo prisionero hasta que aceptó el establecimiento de un frente común entre el KMT y los comunistas para defenderse frente a la agresión japonesa.

    La invasión japonesa permitió así al Partido Comunista reagruparse en su base norteña de Yan’an, ciudad desde la cual controlaban una parte de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y Ningxia. Muchos intelectuales afines al Partido Comunista, como la escritora Ding Ling, se unieron a los comunistas en Yan’an, mientras el régimen debilitado de Chiang Kai-shek mantenía un control tenue sobre el sur de China desde la capital provisional de Chonqqing.

    Para finales de 1938, Japón controlaba el norte y una sección importante del centro de China, no obstante, la negativa de los gobernantes chinos a rendirse, a pesar de los desastres militares, frustraron las esperanzas japonesas de una victoria rápida. En efecto, a inicios de 1939, la política expansionista japonesa empezó a buscar territorios menos “problemáticos” al territorio chino, quedando relegado este frente a un segundo plano militar para los gobernantes japoneses. Esto no significó ningún alivio para las tropas chinas, ya que aunque el avance japonés fue más lento, los chinos no pudieron organizar algún contraataque coherente.

    Cambio del curso de la guerra [editar]La entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial a finales de 1941 frenó el avance japonés en China. Al igual que en China, la esperanza japonesa de una victoria rápida sobre los Estados Unidos no se concretó, y la llegada al océano Pacífico de tropas estadounidenses convirtió a la guerra con China en una carga para Japón. Si bien la presencia de tropas japonesas en China limitó el alcance de los bombarderos estadounidenses, se tuvo que mantener una gran guarnición de soldados para controlar a la incontable población china, soldados que sin ninguna duda hubieran sido de ayuda en Birmania o Guadalcanal.

    No fue hasta 1944 que los líderes japoneses mostraron interés en China de nuevo. Debido a la presencia de bases aéreas estadounidenses en China, Japón lanzó la operación Ichi Go, cuyo objetivo era eliminar estas bases, con lo que detendría los bombardeos en las islas japonesas. Además, se formaría un enlace terrestre con la guarnición japonesa en la Indochina francesa. La operación fue un éxito, pero las bases estadounidenses fueron movidas a las recién capturadas islas Marianas, y los bombardeos sobre Japón continuaron.

    La rendición de Alemania en mayo de 1945 selló finalmente el destino de Japón, ya que permitió al victorioso Ejército Rojo soviético intervenir en Manchuria el 8 de agosto de ese año, dos días después de que la bomba atómica fuese lanzada por los Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y un día antes de otra bomba fuese lanzada sobre Nagasaki. Estos hechos forzarían la rendición japonesa y su retirada de Asia continental.

    Hechos posteriores [editar]El final de la guerra supuso la salida definitiva de Japón del territorio chino. Todo el territorio ocupado, así como Manchuria y Taiwán, volvían a estar bajo soberanía nominal china, y Chiang Kai-shek restablecía el gobierno de Nanjing. Sin embargo, las fuerzas comunistas de Yan’an, muy fortalecidas por los años de guerra y por la intervención soviética en Manchuria, aumentaban su control sobre numerosas zonas de la China rural. La salida de los japoneses dejaba paso así a una guerra civil abierta entre el KMT de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong.

    Al final, la guerra en China fue ganada gracias a la intervención de Japón en conflictos con terceros. No obstante, a pesar de estar luchando en varios frentes, Japón logró mantener sus posiciones en China, hasta que a mediados de 1945, la detonación de dos bombas atómicas estadounidenses y una invasión soviética en Manchuria desarticularon todas las posiciones japonesas.

  5. La llamada Guerra de los Cien Años fue una prolongada serie de conflictos armados entre los reyes de Francia y los de Inglaterra que duraron en realidad 116 años (61 años de guerra y 55 de tregua) (1337-1453). Esta guerra fue de origen puramente sucesorio y feudal, pues su propósito no era otro que definir quién sucedería a la rama principal de los Capeto (extinta en 1328), los Valois o los Plantagenet, y quién controlaría las enormes posesiones que los monarcas ingleses tenían en territorios franceses desde 1154, debido al ascenso al trono inglés de Enrique Plantagenet, conde de Anjou y casado con Leonor de Aquitania.

    Tuvo implicaciones internacionales, con la participación de Castilla. Finalmente y después de innumerables avatares, se saldó con una victoria francesa y la retirada inglesa del continente con la excepción de Calais, que permanecerá en manos inglesas hasta 1558.

    Contenido [ocultar]
    1 Orígenes del conflicto
    1.1 Primeras escaramuzas
    1.2 El Tratado de París
    1.3 Eduardo I
    1.4 La Guerra de San Sardos y Eduardo III
    1.5 La maldición de los Capetos
    2 La guerra
    2.1 Homenajes y refugiados
    2.2 La guerra interminable
    2.3 El contraataque
    2.4 La suerte cambia de bando
    2.5 Enrique V
    2.6 Enrique contra Escocia y Gales
    2.7 Enrique V, coronado
    3 Agincourt
    3.1 La llegada de Enrique V
    3.2 La batalla
    3.3 Un éxito inútil
    4 Juana de Arco
    4.1 Otra vez, la guerra
    4.2 La Doncella de Orleans
    4.3 Francia se hace más fuerte
    5 Últimas acciones
    5.1 Luchas intestinas en Francia
    5.2 Los problemas de Inglaterra
    5.3 El fin de la guerra y la victoria de Francia
    6 Las consecuencias
    7 Principales batallas de la Guerra de los Cien Años
    8 Personajes relevantes
    8.1 Anteriores a la guerra
    8.2 Contemporáneos de la guerra
    8.3 Posteriores a la guerra
    9 Otras guerras y campañas satélites de la Guerra de los Cien Años
    10 Cronología
    11 Bibliografía
    12 Véase también
    13 Enlaces externos

    Orígenes del conflicto [editar]
    Enrique II de InglaterraLa rivalidad entre Francia e Inglaterra había partido comenzado ya en tiempos de la Batalla de Hastings, en la que el duque francés Guillermo de Normandía (Guillermo el Conquistador o Guillermo el Bastardo) se adueñara de Inglaterra (1066). Ahora los normandos eran reyes de una gran nación, y exigirían al rey francés ser tratados en consecuencia. Pero el punto de vista de Francia no era el mismo. Los duques de Normandía siempre habían sido sus vasallos, y el hecho de que hubiesen ascendido de su ducado a un alto trono en un país “lejano” no tenía por qué cambiar su sumisión tradicional a la corona de París.

    Primeras escaramuzas [editar]A mediados del siglo XII, los monarcas ingleses descendientes de los duques normandos fueron reemplazados, por matrimonio, por la dinastía francesa de los Plantagenet, condes de Anjou, que también poseían otros grandes territorios en el oeste y sudoeste de Francia. Tras el matrimonio de Enrique II de Inglaterra con Leonor de Aquitania llegaron a ser más poderosos que los propios reyes francos. A la muerte de Enrique lo sucedió Ricardo (conocido como Ricardo Corazon de León) pero éste murió el 25 de marzo de 1199; entonces ascendió al trono su hermano, el hijo menor de Enrique II de Inglaterra, Juan (conocido como Juan sin Tierra), muy débil, que no fue capaz de mantener los territorios de su padre. El rey de Francia Felipe II Augusto, invadió partes de sus territorios en una gran ofensiva que Juan no pudo rechazar. En 1204, Francia invadió Normandía y se quedó con todas las posesiones inglesas en tierras continentales, a excepción de Burdeos y Guyena, situadas en Aquitania, al oeste del reino. Por ello, los barones ingleses se reunieron con Juan sin Tierra en Runnymede, cerca de Londres, y el 15 de junio de 1215, sellaron la llamada Carta Magna.

    El Tratado de París [editar]
    Enrique IIIEnrique III (1215-1270), ascendió al trono inglés siendo muy pequeño, trajo consigo un período de zozobras y temores, que desembocó en el catastrófico Tratado de París en 1259. En él, Enrique renunciaba formalmente a todas las posesiones de sus antepasados normandos y a todos los derechos que pudieran corresponderle sobre la corona de Francia. Esto incluía la pérdida de Normandía, Anjou y todas sus demás posesiones en territorio continental, salvo Gascuña y Aquitania, que había heredado por vía materna. Estas dos regiones quedaban sometidas al homenaje, una especie de pago, renta o tributo que Enrique otorgaría al rey francés para conservarlas.

    Eduardo I [editar]Artículo principal: Eduardo I de Inglaterra
    El hijo de Enrique, Eduardo, no se conformó con esta situación de sometimiento, levantó un poderío militar y económico muy superior al de su padre y quiso colocar de nuevo su corona en una posición de fuerza en el continente. Inició hostilidades contra Francia (que duraron cuatro años, de 1294 a 1298) pero, más dedicado a consolidar su poder en el interior de la propia Inglaterra, no perseveró en su enfrentamiento con Francia. Apenas fallecido Eduardo I, otro tiempo de convulsiones azotó a Inglaterra. Una Escocia fuerte, motivada y organizada, gobernada por Roberto de Bruce, se enfrentó con Inglaterra y la derrotó en varias ocasiones. Entonces, el Parlamento obliga a Eduardo II a abdicar en favor de su hijo (enero 1327), y es encarcelado en el castillo de Berkeley, donde, el 21 de septiembre de 1327, es asesinado por orden de la reina y Sir Roger Mortimer.

    La Guerra de San Sardos y Eduardo III [editar]Entre 1324 y 1325 se produjo una nueva contienda entre Inglaterra y Francia, conocida por los historiadores como Guerra de San Sardos por el poblado donde tuvieron lugar las principales acciones. La corona inglesa había pasado a manos de Eduardo III, que era sólo un adolescente, pero que no estaba dispuesto a dejarse vencer fácilmente. Mientras tanto el rey de Francia, Carlos IV murió, como sus antecesores, sin dejar heredero varón.

    Véase también: Eduardo III de Inglaterra

    La maldición de los Capetos [editar]
    Luis IX de Francia (San Luis)Artículo principal: Dinastía de los Capetos
    La muerte de Carlos IV era el fin de la poderosa y prolongada dinastía Capeto. Había sido fundada por Hugo Capeto en 987, y había dado una larga serie de poderosos monarcas que incluía a Luis VI, Luis VII y Luis VIII, todos ellos comandantes en las Cruzadas.

    Tras la muerte del rey siguiente, San Luis, la dinastía Capeto tuvo aún otro poderoso rey: Felipe IV de Francia, el Hermoso. Con él comenzó la decadencia: Felipe destruyó a la antigua Orden del Temple, llevando al juicio y a la hoguera a muchos de sus dirigentes, en especial a su último Gran Maestre Jacques de Molay.

    La tradición cuenta que de Molay, de pie sobre las llamas que lo consumirían, maldijo a Felipe el Hermoso, al Papa y a la familia Capeto, profetizando su pronta extinción y olvido.

    En efecto, Felipe IV murió en 1314, en el curso del mismo año de la ejecución de los templarios. Tenía tres hijos. El mayor, (Luis X el Obstinado), fue coronado en agosto de 1315 y murió a los pocos meses, mientras su esposa estaba embarazada. El niño recién nacido iba a ser coronado con el nombre de Juan I mas, en razón de su corta edad, se nombró regente al hermano mediano de su padre, Felipe. El pequeño murió siendo un bebé, se lo conoce como Juan el Póstumo. Así, su tío Felipe, que ejercía la regencia, debió ser coronado de inmediato bajo el nombre de Felipe V el Largo. Este rey, que gobernó algo más de cinco años, intentó restaurar las reformas modernizadoras de su padre Felipe IV, que había sido abandonadas en una fuerte regresión feudal, por su hermano Luis X, influido por su tío el Conde de Valois. Le sucedió entonces el tercer hijo de Felipe el Hermoso (y por tanto hermano pequeño de Luis X y Felipe V): Carlos Capeto, que reinó bajo el nombre de Carlos IV.

    La supuesta maldición de los templarios terminó de cumplirse el 1 de febrero de 1328 al fallecer este rey sin herederos. En apenas 14 años y después de cuatro breves reinados, la dinastía de los Capetos se había extinguido.

    La guerra [editar]Los hijos de Felipe el Hermoso (Luis, Felipe y Carlos) tenían una hermana llamada Isabel (la “Loba de Francia”), que era madre de Eduardo III de Inglaterra. El joven rey, de tan sólo dieciséis años, pretendió reclamar su derecho al trono de Francia apelando a esta circunstancia. Muertos sus tres tíos sin herederos, y muerto su primo siendo un infante, argumentó que la corona francesa debía pasar a su madre y, a través de ella, a su propia persona.

    Buena parte de los franceses no estaban de acuerdo e invocaron la Ley Sálica, que impedía la transmisión de la corona a través de la línea femenina. Para evitar que Inglaterra gobernase Francia, decidieron que la corona vacante pasase al hermano menor de Felipe el Hermoso (y tío de Luis, Felipe V y Carlos): Carlos de Valois. Pero corría 1328, y Carlos había muerto tres años antes. De ese modo, según la tradición francesa, heredaba la corona su hijo, Felipe de Valois, bajo el nombre de Felipe VI. Este es el primer monarca de la dinastía Valois.

    Entonces el orgulloso Felipe reclamó a Eduardo que le rindiera (y pagase) el debido homenaje por las posesiones que aún conservaba en Francia.

    Homenajes y refugiados [editar]Inicialmente, Eduardo reconoció a Felipe como rey de Francia, pero la situación fue tensándose debido a una serie de conflictos marginales que enfrentaron a los partidarios de los dos monarcas en Bretaña, Flandes, Navarra o Escocia. Cuando el rey francés intentó hacer efectiva su soberanía feudal sobre Guyena reclamando las apelaciones de los juicios que en ella se producían, Eduardo actuó. Encontró por fin el modo de dañar a Felipe: uno de los parientes del rey francés, Roberto de Artois, se había rebelado, y Eduardo lo acogió como a un hermano en su corte inglesa.
    La reacción de Felipe VI fue drástica: en un golpe de mano rápido y perfecto, invadió y se anexionó la región de Guyena, feudo del rey inglés. Eduardo respondió reclamando, por enésima vez, su derecho a ocupar el trono de París.
    Además, Eduardo fue reconocido como monarca por el rebelde Jacobo van Artevelde, cabecilla de los ciudadanos de Gante, y enfrentado al conde de Flandes, vasallo del rey Felipe.

    La guerra interminable [editar]
    Ilustración de Jean Froissart sobre la Batalla de SluysUna vez iniciadas las hostilidades, no como una sucesión de escaramuzas, la suerte de ambos bandos fue fluctuante y pendular.
    Al principio, los ingleses de Eduardo hicieron unas operaciones terrestres muy importantes en 1339 y 1340, y obtuvieron además una gran victoria naval en Sluys.
    El rey inglés pudo desembarcar en Normandía gracias a la defección del noble Godofredo d’Harcourt que se había enemistado con Felipe VI y le permitió aposentarse en su feudo. Con todo, la posición inglesa era débil porque su ejército contaba con un número pequeño de caballeros y escaso apoyo dentro de los territorios en disputa. Tan sólo eran superiores a los franceses en número de arqueros, fuerzas plebeyas armadas con el famoso “arco largo” inglés que permitía el disparo rápido, continuado y a larga distancia.
    Eduardo utilizaba una táctica copiada de sus enemigos (la chevauchée). Atacaba la campiña desprotegida en sitios donde las tropas francesas eran débiles o estaban ausentes, y se adueñaba de ella. De inmediato procedía a matar a los civiles de sexo masculino, incendiaba, saqueaba y robaba las posesiones de los campesinos. Al ser éstos parte de una sociedad de tipo feudal, estaba sobreentendido que era responsabilidad y obligación de Felipe de Francia protegerlos contra los salvajes ejércitos extrajeros. De este modo, además de hacerse con tierras, suministros y prisioneros, Eduardo socavaba la autoridad de Felipe.
    En 1346 los franceses encontraron a Eduardo en Crécy y en 1356 a su hijo (el Príncipe Negro) en Poitiers. Ambos combates concluyeron con sendas y resonantes victorias inglesas gracias a las nubes de flechas que dispararon sus arqueros contra las cargas de los nobles galos. Los ingleses se procuraron una posición de fuerza en las negociaciones posteriores al sorprender y capturar al rey Juan II de Francia y a su corte. Prisionero el monarca, los franceses se vieron obligados a firmar la paz de Bretigny (1360), por la que Eduardo III renunciaba al trono de Francia a cambio de una gran Aquitania entre el Loira, los Pirineos y el Macizo Central, hasta Rodez, así como Calais y sus alrededores. Se prometió un rescate de tres millones de escudos a cambio de la libertad del rey Juan.

    El contraataque [editar]La situación política se volvía muy confusa. La prisión del rey y el prometido rescate obligaron a convocar a los representantes del reino. El preboste de Paris Etienne Marcel aprovechó la ocasión para intentar controlar a los consejeros de Carlos y el cobro de los impuestos, encabezando una rebelión que fracasó debido a la falta de apoyo en otras ciudades. Los campesinos también se sublevaron y atacaron los castillos feudales en la gran revuelta conocida como la jacquerie (1358). Los grandes aristócratas del reino como Carlos II el Malo de Navarra o Gaston Febus de Foix, cerraron filas para impedir el ascenso de las clases sociales inferiores y aplastaron a los campesinos en medio de un mar de sangre, lo que permitió al Delfín Carlos tomar de nuevo las riendas del gobierno.
    Tomando ejemplo del propio Eduardo, Francia decidió aplicar sus mismas tácticas anfibias y navales. Comenzaron entonces, a partir de 1360, a hacer rápidas y devastadoras incursiones contra la costa meridional de Inglaterra, que culminaron en el saqueo e incendio de Winchelsea. Dado el buen resultado, siguieron con este tipo de operaciones, y los ataques anfibios se convertieron en la pesadilla de las guarniciones y población civil inglesas costeras por lo menos hasta 1401. Descubrieron además que Eduardo comenzaba a hacer regresar sus tropas para defender sus islas, y los campesinos franceses vieron disminuir las espantosas chevauchées británicas.
    Así, los pocos ingleses que aún recorrían la campiña francesa hubieron de retroceder progresivamente en medio de las tierras secas y arrasadas que los galos dejaban a sus espaldas. Muchos murieron de hambre y enfermedades (principalmente disentería y escorbuto) y nunca se volvieron lo suficientemente fuertes como para plantar cara a los defensores de Francia. A pesar de la victoria en su propio país, Francia pagó muy cara la expulsión del invasor en esta etapa de la guerra. Mandaba los ejércitos el delfín Carlos (más tarde coronado como Carlos V). Su condestable, el ambicioso e inteligente Bertrand du Guesclin, le aconsejó no enfrentarse en campo abierto, sino recurrir a una política de hostigamiento de las columnas inglesas en retroceso, dejando ante ellas solamente tierra arrasada. Esta prefiguración de la táctica de von Clausewitz implicó, entonces, que los campesinos y civiles franceses vieran sus tierras, antes quemadas por los invasores, nuevamente arrasadas y destruidas (esta vez por sus propios protectores), con el afán de “salvarlas”.

    Principales ataques de Tovar y Vienne contra Inglaterra (1374–1380).La guerra alcanza su mayor extensión en esta época, al rebasar por primera vez los límites de Francia. Así, en 1367, los ingleses del Príncipe Negro auxilian a Pedro I de Castilla en la Batalla de Nájera, mientras que su hermanastro Enrique recibe la ayuda de caballeros franceses dirigidos por el propio Bertrand Du Guesclin. La victoria final de Enrique en la Guerra Civil Castellana brindará a Francia un poderoso aliado en el plano naval que destruye la escuadra inglesa en La Rochelle (1372) y saquea o incendia numerosos puertos ingleses (Rye, Rotingdean, Lewes, Folkestone, Plymouth, Portsmouth, Wight, Hastings) en 1374 y (tras la Tregua de Brujas) entre 1377 y 1380, año en que la flota combinada del almirante castellano Fernando Sánchez de Tovar y el francés Jean de Vienne llega incluso a amenazar Londres. De forma paralela, Du Guesclin protagoniza varias incursiones en Bretaña, cuyo duque se había aliado con Inglaterra.

    La suerte cambia de bando [editar]Inglaterra quiso, entre 1360 y 1375, tomar la iniciativa de una guerra que la estaba devorando, pero la suerte había cambiado de bando y favorecía ahora a los franceses. Los estrategas ingleses, Sir Ricardo Knolles en 1360 y Juan de Gante en 1363 formaron cuerpos expedicionarios que atacaron el continente, pero fueron masacrados por los defensores franceses.

    El rey Eduardo había muerto, y su sucesor, Ricardo II de Inglaterra, volvió a sufrir la maldición que había perseguido a todos los reyes niños: tensiones políticas, convulsión social, una fiera lucha por la sucesión o al menos la regencia, todo ello envuelto en el espantoso caos de una guerra internacional que amenazaba con extenderse por toda Europa.

    Asesinado Ricardo por Enrique de Lancaster en 1399, los vientos de guerra rotaron una vez más.

    Desde hacía una generación entera Inglaterra sólo sufría derrotas frente a Francia, pero, de pronto, los desembarcos en las islas comenzaron a ser rechazados y los ingleses invadieron Francia con moderado éxito en tres oportunidades: en 1405, 1410 y 1412. Enrique de Lancaster fue coronado como Enrique IV de Inglaterra después del derrocamiento de Ricardo II, y será su hijo, Enrique V, el encargado de llevar la guerra nuevamente al corazón de Francia.

    Enrique V [editar]Artículo principal: Enrique V de Inglaterra
    Nombrado caballero dos veces, Enrique se mostró desde muy joven como un jefe confiable, decidido, experto en táctica y organización logística, muy frío y racional. Considerando que los franceses tenían al frente un rey inestable, (Carlos VI), de escasa personalidad, enfermo, desorganizado y propenso a frecuentes ataques de demencia, es fácil comprender las ventajas de que gozaron las tropas de Enrique.

    Los nobles franceses se habían dividido en dos facciones que disputaban entre sí y acorralaban a Carlos: los de Armagnac y los de Borgoña. Las virtudes de Enrique como general y gobernante así como esta división interna de los franceses llevarían a estos últimos al desastre de 1415.
    A la edad de 12 años (en 1399), el futuro Enrique V fue nombrado caballero por primera vez en un campo de batalla irlandés por Ricardo II, que lo había tomado como rehén para garantizar el buen comportamiento del padre de Enrique. El solo hecho de que un rey rival de su familia (que sería asesinado por su padre) lo armase caballero en un campo de batalla y con sólo doce años, demuestra a las claras el coraje y la bravura que el joven Enrique mostró desde muy niño.
    Más tarde, ejecutado el crimen y un día antes de la coronación de Enrique IV, el nuevo monarca llamó a su hijo (que al día siguiente se convertiría en Príncipe de Gales) y lo nombró caballero por segunda vez.
    Este joven brillante conduciría la guerra en Francia.

    Enrique contra Escocia y Gales [editar]Ya en vida de su padre, Enrique debió hacerse cargo de difíciles operaciones militares. En 1400 prestó servicio contra los escoceses y algunos meses después se le ordenó desbaratar la rebelión de Owain Glendwr, un noble galés que se atribuía el derecho a ser Príncipe de Gales.
    Estudiando a los enemigos galeses (en 1402) Enrique aprendió a utilizar las tácticas guerrilleras que tan rendidos servicios le prestarían más tarde. Estaba, además, bajo la supervisión de dos maestros de estrategia, genios militares ambos: Harry Hotspur y Tomás Percy, conde de Worcester, parientes entre sí. Durante ese año y el siguiente, Enrique se vería forzado a enfrentarse con los dos en combate y demostraría ser capaz de vencerlos. En 1403 los dos maestros traicionaron al joven Enrique y a su real padre y se aliaron con Glendwr. En una épica marcha forzada, Enrique consiguió evitar que Hotspur y Percy unieran sus tropas con las del galés y los derrotó en Shrewbury. El príncipe en persona mandó el ala izquierda de su ejército en aquella oportunidad. Shrewbury fue su verdadero bautismo de fuego (donde murió su mentor Hotspur) y también su bautismo de sangre, ya que Enrique recibió una flecha en pleno rostro. Sin embargo, siguió luchando hasta el fin del combate con el ástil sobresaliéndole de la cara.
    La guerra contra Gales duró todavía cinco años más, pero el joven no participó en ninguna otra batalla. Los combates de campo no eran comunes en esos tiempos, y las guerras se desarrollaban principalmente a base de sitios a las ciudades, asedios de castillos y saqueos de zonas productivas habitadas sólo por la población civil.

    Enrique V, coronado [editar]Enrique IV falleció en 1413, dejando el trono a su muy capaz primogénito. Así llegó al trono un Enrique V de 26 años, veterano de dos campañas internas, herido en acción, experto en táctica, alumno de los mejores maestros e inteligente en grado sumo. El nuevo rey comprendió de inmediato que, derrotados los enemigos Escocia y Gales, tenía que volver su atención hacia Francia de inmediato, o Inglaterra sería aplastada. Rodeándose de hombres adictos y capaces, se dispuso entonces a una guerra en pleno territorio del rey francés.

    Agincourt [editar]
    Batalla de Agincourt.Artículo principal: Batalla de Agincourt

    La llegada de Enrique V [editar]Apenas coronado, Enrique intentó, pese a todo, evitar la guerra con Carlos VI. Le ofreció casarse con la hija de aquél y tratar de resolver el problema de las posesiones inglesas en Francia sin derramamiento de sangre. Mientras negociaban, ambos monarcas armaban grandes ejércitos en previsión de una traición o rotura de las conversaciones que condujera a un conflicto armado. Las tentativas de paz se rompieron por fin en la primavera de 1415 y Enrique decidió ejecutar su plan: una invasión en toda regla del reino francés.

    Su ejército comprendía 2500 caballeros, 8000 soldados de otras categorías, 200 artilleros especialistas, 1.000 hombres de servicios y apoyo y 10.000 caballos. Para cruzar el Canal de la Mancha se necesitó una gran flota de 1.500 buques (aunque algunos autores mencionan sólo 300), que Enrique había mandado construir, confiscar o comprar. Los ingleses salieron de Southampton el 11 de julio y desembarcaron en el estuario del Sena dos días más tarde.

    Luego de poner sitio y conquistar Harfleur, Enrique marchó hacia Calais, partiendo de la primera ciudad el 8 de octubre, con su ejército debilitado por una grave epidemia de disentería. Pero los franceses no estaban ociosos: el anciano mariscal francés Duque de Berry recibió la orden de interceptar a Enrique, mientras las tropas de Carlos VI se establecían en St. Denis y las del mariscal Boucicault se preparaban en Caudebec, a 48 km al este de Harfleur. Por el otro lado, el condestable Carlos d´Albret vigilaba el estuario del Sena.
    Los ingleses, que deseaban cruzar el Somme, descubrieron espantados que estaban quedándose sin provisiones, por lo que Enrique decidió torcer hacia Pont St. Remy y hacer noche frente a Amiens. El día 21 de octubre los ingleses se pusieron en marcha hacia la pequeña aldea de Azincourt, donde se enfrentaron con el grueso del ejército francés en la madrugada del 25 de octubre de 1415.

    La batalla [editar]La batalla, trascendental para la Guerra de los Cien Años, se desarrolló en tres fases:

    Fase I
    Los ingleses avanzan, atravesando la tierra de nadie de 1 km que los separa de los franceses. Los arqueros ingleses lanzan una lluvia de flechas sobre las posiciones francesas.
    Los ballesteros franceses responden al ataque. La caballería ataca por ambos flancos, pero muchos caballeros no llegan a tiempo de ocupar sus posiciones. Debido a las lluvias de la noche anterior, el terreno se encuentra embarrado. La caballería francesa, pierde velocidad dando tiempo a la reacción inglesa. Las monturas chocan contra las estacas que los arqueros ingleses han colocado para protegerse, arrojando al suelo a sus jinetes, que son masacrados.
    Fase II
    Derrotada su caballería, la infantería de Carlos intenta asaltar el centro inglés. Debido a sus pesadas armaduras y al terreno embarrado, llegan cansados al choque con la infantería inglesa.
    Los arqueros ingleses reaccionan “canalizando” al enemigo hacia donde se encuentran las unidades más fuertes de la infantería propia: los franceses caen en la trampa.
    En la melée de infantería, los arqueros ingleses matan a muchísimos franceses, disparándoles a corta distancia. Pese a la mayor potencia y precisión de las ballestas francesas, sus tiempos de cargas, en comparación con los veloces arqueros ingleses fue crucial para la derrota.
    En medio del intenso combate, Enrique V recibe un golpe de maza en el casco, que abolla el acero y le arranca los adornos. De no haberlo llevado colocado, hubiese perdido la vida.
    Los infantes y caballeros ingleses (ahora a pie) se mueven con mayor rapidez que los franceses, impedidos por sus pesadas armaduras. Los franceses se convierten en víctimas fáciles y son obligados a retroceder.
    Fase III
    Luego de escasa media hora de combate, la victoria inglesa es total. Los de Enrique poseen ahora incontables prisioneros, y calculan anhelantes los suculentos rescates que recibirán.
    A primera hora de la tarde, sin embargo, Enrique toma una decisión que ha sido cuestionada por todos los historiadores posteriores. Al recibir noticias de que su campamento había sido atacado, ordena la matanza de todos los prisioneros, que son atacados con hachas por sus guardianes y asesinados en escasos minutos. Esta batalla, inicio la decadencia de las grandes formaciones de caballería. Marcando un antes y un después en las guerras europeas. Y es a partir de esta batalla, cuando los ejércitos medievales, comienzan a dar mayor peso a las infantería ligera, reduciendo la infantería pesada.

    Un éxito inútil [editar]Sin embargo, Enrique no pudo aprovechar la increíble victoria contra un enemigo que lo duplicaba en número. Enrique no poseía alimentos ni pertrechos para continuar la campaña inmediatamente, por lo que retrocedió hasta Calais para embarcarse a Inglaterra. Las tropas desembarcaron en Dover el 16 de noviembre. De haber podido continuar hasta París y autocoronarse rey, es probable que la Guerra de los Cien Años hubiese terminado antes del fin del invierno. Sin embargo, continuaría otros 38 años.

    En 1420, el vencido Carlos VI se vio obligado a aceptar el Tratado de Troyes, que deshacía los términos del Tratado de París, casaba a Enrique V con la hija de Carlos y reconocía al monarca inglés como heredero al trono francés tras la muerte del rey.

    Juana de Arco [editar]
    Otra vez, la guerra [editar]
    Juana de Arco (óleo de Eugéne Thirion)Desplazado de este modo de la línea sucesoria el delfín Carlos, hijo de Carlos VI, todos creyeron que Enrique V legaría ambos tronos a su hijo Enrique, que tenía a la sazón unos pocos meses. Pero por una ironía de la historia, Enrique V murió inesperadamente en 1422, antes que Carlos VI. Dos meses más tarde lo siguió a la tumba el rey de Francia. Los hechos se precipitaron entonces. Incumpliendo el Tratado de Troyes, la corte francesa mantuvo los derechos del Delfín Carlos en lugar de reconocer al niño Enrique VI de Inglaterra como estaba pactado.

    La respuesta inglesa fue coronar al bebé como rey de Inglaterra y de Francia. Decidiendo eliminar al rey Carlos VII, al que los ingleses consideraban un usurpador, invadieron nuevamente Francia y pusieron sitio a Orleans, llave del gran río Loira, en su punto más cercano a Paris. Todo parecía indicar que Carlos VII tendría que ceder a las pretensiones del rey-niño de Inglaterra. Sin embargo, la historia de la Guerra de los Cien años daría aquí (1428) un inesperado giro, de la mano de una ignota muchacha campesina.

    La Doncella de Orleans [editar]Artículo principal: Juana de Arco
    Una joven iletrada nacida en Domrémy, llamada Juana de Arco, creía haber sido elegida por Dios para librar a su país de los persistentes saqueos de los ingleses. Aún no había cumplido los veinte años de edad y carecía de educación formal, pero algunos nobles la creyeron y la presentaron en la Corte. En aquel momento el Delfín Carlos se hallaba en una situación muy difícil, empujado militarmente por los británicos, que se habían aliado con los duques de Borgoña, y con su legitimidad puesta en duda, pues los ingleses habían difundido ampliamente el rumor de que era hijo de la reina, pero no del rey loco Carlos VI. El Delfín y la Corte no tenían ninguna intención de dejarse dirigir por aquella joven campesina y sus partidarios, pero necesitaban desesperadamente algún triunfo propagandístico que restableciese ante los ojos del pueblo la confianza en la victoria y señalase el apoyo divino a la causa del heredero francés. Tras una conversación privada con Juana, Carlos le ayudó a reunir un grupo de soldados, con los que liberó en 1429 a Orleans del asedio británico.

    La victoria de Juana motivó y concienció a soldados y campesinos franceses y les mostró un camino a seguir y un jefe (una jefa) a quien imitar. A este triunfo de la “Doncella de Orleans” (como se la conoció desde entonces) siguieron otros, como la decisiva batalla de Patay (el igual de la batalla de Azincourt pero con una victoria de la caballería francesa que diezmaba los arqueros ingleses), y además los de Troyes, Chálons y Reims, donde, en presencia de la joven, Carlos VII fue formalmente coronado. Ahora ya Carlos y su corte podían limitar la actuación de la impredecible Juana. Juana se dio cuenta del aislamiento a que la sometían y la telaraña que se tejía a su alrededor animandola a ingresar en un convento. Trató entonces de fortalecer su posición con algún nuevo éxito militar, pero su campaña comenzó a caer en una espiral descendente: fue derrotada en París y Compiègne y finalmente, ya en desgracia, fue capturada en 1430 por el duque de Borgoña, Felipe.

    Pintura de Juana de Arco siendo interrogada en prisión por el cardenal de WinchesterLos jefes militares franceses, envidiosos del éxito de la niña, habían estado conspirando a sus espaldas. Temían el ascendiente que Juana estaba tomando sobre el rey Carlos y, sobre todo, les aterrorizaba el hecho de que la intervención divina (a través de Juana) estaba convirtiendo la guerra feudal que era la Guerra de los Cien Años en una lucha nacional y popular. Deseaban ser ellos los protagonistas de la victoria y no que el pueblo achacase todos los éxitos a una joven profetisa. Entregada a los ingleses, fue procesada por la Inquisición bajo la acusación de hechicería, condenada a muerte y ejecutada en la hoguera en Ruán (1431) sin que Carlos hiciese nada práctico por ayudarla. Ni siquiera se reivindicó su figura en los años inmediatos a su muerte.

    Francia se hace más fuerte [editar]La situación se volvía complicada. Francia tenía ahora dos reyes. Coronado Carlos VII en Reims, los ingleses entronizaron en París a su propio Rey, Enrique VI, apoyado solamente por Felipe de Borgoña. Con inteligencia, los franceses partidarios de Carlos llegaron a un acuerdo con Felipe, remarcando aún más el aislamiento en que se encontraba Enrique. Este episodio sucedió en 1435 y se conoce como Paz de Arras. Inglaterra necesitaba imperiosamente a Borgoña como aliado militar. Falta de él, las fuerzas de Carlos atacaron y ocuparon París al año siguiente. Como precaución en caso de que el conflicto se prolongara (medida visionaria, porque el fin de la guerra tardó aún veinte años en llegar), Carlos VII aprendió de los errores de su antecesor y, reestructurando profundamente al ejército francés, logró dotar a su corona de un ejército permanente por primera vez en la historia. Francia lograba así una fuerza militar profesional, entrenada, preparada siempre para entrar en acción y aguerrida, en vez del grupo desorganizado de campesinos feudales que se reunía de cualquier modo en los momentos más inesperados, y que había llevado al éxito enemigo en tantas oportunidades. Como es lógico, la reforma militar no tendría éxito si no se acompañaba de profundos cambios en la economía, la infraestructura, las finanzas y la propia sociedad. Habiendo reconstruido las finanzas del reino, Carlos mandó construir un impresionante conjunto de fortificaciones militares, canalizaciones hidráulicas, puertos seguros y una mejor y más consistente base de poder para sí mismo.

    Últimas acciones [editar]
    Luchas intestinas en Francia [editar]Los ingleses no eran el único problema de Carlos VII: el hambre y las pestes venían persiguiendo a su dinastía desde el principio mismo. El comienzo del siglo XIV había encontrado a toda Europa sumida en una profunda crisis económica cuyas causas permanecen ocultas incluso para los historiadores del siglo XXI. Esta crisis se había ensañado particularmente con Francia (campo de batalla de varias largas y furiosas guerras y reyertas) y afectaba en especial la producción agrícola, las fábricas artesanales y el comercio, que en el siglo XIII habían sido unos de los más importantes de Europa. Ahora, tras los centenarios saqueos e incendios provocados por los invasores, Francia pasaba hambre una vez más y, como parece lógico, la peste volvió a hacer su aparición. Así, los nobles de la Casa de Anjou, viendo que el monarca pretendía proseguir la guerra hasta las últimas consecuencias, comenzaron a conspirar contra él y convencieron a su hijo Luis (el futuro Luis XI de Francia) de que se plegara a la conjura. Carlos consiguió sortear el peligro que amenazaba aislarlo y dejarlo sin poder. Para acrecentarlo, estableció una ventajosa alianza con Suiza y con varios estados de Alemania. A pesar del respiro que este apoyo le procuró, sin embargo, era consciente de que continuaba gobernando un país inestable, muerto de hambre, que ya casi no producía cereales, cercado por la peste y con la siempre presente espada de Damocles representada por su poderoso vecino inglés que en cualquier momento podía decidir invadirlo y atacar de nuevo.

    Los problemas de Inglaterra [editar]Su enemigo no se encontraba en mejor forma: de la soberbia victoria en Agincourt habían pasado a la humillante derrota de París. Enrique VI era aún menor de edad, y enfrentaba los mismos problemas que Carlos: luchas, recelos y rivalidades entre los nobles y príncipes reales de su casa. Buscando descomprimir la situación internacional, el jovencito solicitó y obtuvo la mano de Margarita de Anjou, sobrina de su rival Carlos VII, con la que se casó en 1444. Una vez casados, la posibilidad de una paz de compromiso basada en los lazos familiares se vislumbraba cercana. Sin embargo, de las dos facciones en que se habían dividido los ingleses, una estaba en favor de la paz (liderada por Juan de Beaufort, duque de Somerset). Pero la otra preconizaba la guerra y su prosecución hasta la victoria. Sus jefes eran Hunfredo, duque de Gloucester y Ricardo, duque de York. Para colmo de la desgracia inglesa, Enrique VI comenzó a seguir los pasos de Carlos VI, el enemigo de su padre. Poco a poco comenzó a evidenciar síntomas de locura, que pronto se convirtieron en una clara, permanente e incapacitante demencia.

    El fin de la guerra y la victoria de Francia [editar]Las reformas y mejoras realizadas por Carlos VII rindieron sus frutos: lentamente la presión francesa comenzó a hacer retroceder al enemigo y fue poniendo sitio y reconquistando, paso a paso, todas las posesiones inglesas en tierra francesa. Sin el apoyo borgoñón, los ingleses debieron entregar Normandía en 1450 y la preciada Aquitania en 1453. Para ese año, que hoy se considera el del final de la guerra, la única posesión que se permitió conservar a los ingleses fue la ciudad costera de Calais. Una vez desaparecidos los motivos del conflicto, la guerra terminó silenciosamente. Ni siquiera se firmó un tratado que certificara la paz añorada pero nunca alcanzada durante más de un siglo. Los reyes de Inglaterra siguieron reivindicando sus derechos a la corona de Francia, pero ya no de una manera efectiva, ni siquiera a la hora de negociar tratados internacionales.

    Las consecuencias [editar]Enfermo Enrique VI, Inglaterra quedó, tras el fin de la Guerra de los Cien Años, en manos de Somerset y York, enemigos declarados y absolutamente enfrentados ideológicamente (Gloucester estaba en prisión). Guiados por intereses personales, no se preocuparon por consolidar la flamante paz, sino que embarcaron a su país en una sangrienta guerra civil dinástica que se conocería como la Guerra de las Dos Rosas. En Francia, por su parte, la monarquía y el absolutismo fueron consolidados por Luis XI, hijo de Carlos VII. Luego de grandes conquistas (Borgoña y Picardía, por ejemplo), la Casa de Valois se extinguió como lo había hecho antes la de los Capetos. Estas caídas prefiguraban el fin de los estados feudales y el comienzo de la Europa Moderna que se harían realidad en el siglo siguiente.

    Principales batallas de la Guerra de los Cien Años [editar]Batalla de Sluys (victoria inglesa)
    Batalla de Crecy (victoria inglesa decisiva)
    Sitio de Calais (victoria inglesa)
    Batalla de Saintes (victoria inglesa)
    Batalla de Ardres (victoria francesa)
    Combate de los Treinta (combate correspondiente a la Guerra de Sucesión Bretona, victoria francesa)
    Batalla de Poitiers (victoria inglesa decisiva)
    Batalla de Auray (combate correspondiente a la Guerra de Sucesión Bretona, victoria inglesa)
    Batalla de Nájera (combate correspondiente a la Guerra Civil de Castilla, victoria anglocastellana)
    Batalla de Montiel (combate correspondiente a la Guerra Civil de Castilla, victoria francocastellana)
    Batalla de Agincourt (victoria inglesa decisiva)
    Batalla de los Arenques (parte del Sitio de Orleans, victoria inglesa)
    Liberación del Sitio de Orleans (principio de la campaña del Loira, victoria francesa decisiva)
    Batalla de Jargeau (parte de la campaña del Loira, victoria francesa)
    Batalla de Beaugency (parte de la campaña del Loira, victoria francesa)
    Batalla de Patay (final de la campaña del Loira, victoria francesa crucial)
    Batalla de Formigny (victoria francesa que puso fin a la presencia de los ingleses en Normandía)
    Batalla de Castillon (última batalla de la guerra, victoria francesa final)

    Personajes relevantes [editar]
    Anteriores a la guerra [editar]Carlos IV de Francia
    Eduardo I de Inglaterra
    Eduardo II de Inglaterra
    Enrique II de Inglaterra
    Enrique III de Inglaterra
    Felipe II de Francia
    Felipe IV de Francia (el Hermoso)
    Felipe V de Francia (el Largo)
    Felipe VI de Francia (Felipe de Valois)
    Guillermo el Conquistador
    Hugo Capeto
    Isabel de Francia (La Loba de Francia)
    Jacques de Molay
    Leonor de Aquitania
    Luis VI de Francia
    Luis VII de Francia
    Luis VIII de Francia
    Luis IX de Francia (San Luis)
    Luis X de Francia (el Obstinado)
    Roberto de Artois

    Contemporáneos de la guerra [editar]Arturo, conde de Richemont
    Bertrand du Guesclin
    Carlos V de Francia
    Carlos VI de Francia
    Carlos VII de Francia
    Carlos d´Albret
    Conde de Arundel
    Eduardo III de Inglaterra
    Enrique II de Castilla
    Enrique IV de Inglaterra
    Enrique V de Inglaterra
    Enrique VI de Inglaterra
    Enrique VII de Inglaterra
    Enrique de Beaufort
    Felipe de Borgoña
    Gilles de Rais
    Humberto de Gloucester
    Juan II de Francia
    Juan de Gante
    Juana de Arco
    Mariscal Boucicault
    Juan Sin Miedo
    Pedro el Cruel
    El Príncipe Negro
    Ricardo II de Inglaterra
    Ricardo de York
    Sir Juan de Cornwall

    Posteriores a la guerra [editar]Luis XI de Francia
    Margarita de Anjou
    Ricardo III de Inglaterra

    Otras guerras y campañas satélites de la Guerra de los Cien Años [editar]Guerra de San Sardos
    Guerra de Sucesión Bretona
    Guerra Civil de Castilla
    Campaña del Loira
    Imagen:Guerra de los cien años 2 1470.gif

    Cronología [editar]1337: Felipe VI confisca el ducado de Aquitania como represalia a la protección que Eduardo III dispensaba a Roberto de Artois, enemigo del rey francés. Eduardo reclama sus derechos al trono francés y se niega a rendir vasallaje ante Felipe.
    1339: Eduardo III inicia las operaciones terrestres contra Francia.
    1340: los ingleses vencen en la batalla naval de Sluys, lo que descarta la invasión francesa de Inglaterra, y lleva a que la guerra se desarrolle en territorio de Francia. Pero las deudas obligan a Eduardo III a pactar una tregua.
    1346: Eduardo desembarca en Francia con un ejército, que el 26 de agosto consigue la victoria de Crécy, donde mueren o son hechos prisioneros muchos nobles franceses. El botín es inmenso.
    1346: los ingleses vencen a los escoceses, aliados de los franceses. La paz entre Inglaterra y Escocia se establece en el Tratado de Berwick.
    1347: los ingleses toman Calais, que permanecería en su poder hasta 1558.
    1348: se suspenden los enfrentamientos debido a la peste negra.
    1350: Juan II es coronado nuevo rey de Francia. El conde de Armañac, vasallo de Aquitania, proclama su lealtad a Juan.
    1355: el hijo de Eduardo, del mismo nombre que su padre, pero que la Historia conoce como el Príncipe Negro, desvasta Armañac. Avanza hasta el Mediterráneo y regresa arrasando todo a su paso.
    1356: Juan II avanza hasta el Loira. En Poitiers el Príncipe Negro obtiene una gran victoria ante los franceses, a pesar de que su ejército está agotado y en clara desventaja numérica. Juan II es hecho prisionero, junto con muchos nobles.
    1358: Francia padece un levantamiento campesino y una revuelta en París.
    1360: Eduardo III llega a París y se firma la Paz de Brétigny, por la cual se reduce el rescate por Juan, los ingleses pasan a dominar un territorio que comprende desde los Pirineos hasta el Loira y Eduardo renuncia a sus derechos sobre la corona francesa. Sir Richard Knolles conduce una expedición que ataca la costa francesa pero es derrotado.
    1363: Juan de Gante intenta triunfar donde fracasó Knolles. Al mando de una gran fuerza expedicionaria inglesa ataca nuevamente la Francia continental y sufre un resonante revés.
    1369: el condestable de Francia, Bertrand du Guesclin, ataca Aquitania evitando una confrontación abierta.
    1375: se firma en Brujas una tregua por dos años. Los ingleses conservaban únicamente Calais y una estrecha franja entre Bayona y Burdeos. Sin embargo, los combates continúan en forma esporádica.
    1396: se firma otra tregua.
    1399: el futuro Enrique V, de doce años, es armado caballero por el rey Ricardo II. Al poco tiempo, el soberano es asesinado por Enrique IV, padre del muchacho.
    1400: el joven príncipe es enviado a luchar contra los irlandeses rebeldes.
    1402: vence a los galeses.
    1403: Hotspur y Percy, generales de Enrique IV, se rebelan contra él y el príncipe Enrique los derrota a ambos.
    1405: Inglaterra invade Francia.
    1407: nueva tregua.
    1410: segunda invasión de Francia.
    1412: tercer intento por invadir Francia. Las tres expediciones terminan con un muy moderado éxito.
    1413: muere Enrique IV y su hijo es coronado con el nombre de Enrique V.
    1415: Enrique V de Inglaterra reafirma sus derechos al trono francés, frente a la política pacifista de su padre, Enrique IV. Desembarca en Normandía con un gran ejército. Aliado con el duque de Borgoña, obtiene la victoria de Agincourt, frente a un ejército muy superior.
    1417: los ingleses toman Caen, donde Enrique V ordena la muerte de todos los varones civiles.
    1420: se firma el Tratado de Troyes, por el que Enrique V de Inglaterra se casa con Catalina de Valois, hija del rey de Francia. Enrique es reconocido además heredero al trono francés, siempre que Francia mantuviera su independencia.
    1422: muere Enrique V antes que el rey francés Carlos VI, con lo que se desencadena la lucha por la sucesión al trono francés.
    1428: una ignota campesina francesa, Juana de Arco, comienza a hacerse cargo de las operaciones militares.
    1429: los ingleses ocupan París y el norte de Francia llegando hasta Orleans. El 4 de mayo, Juana de Arco, a la cabeza de los caballeros franceses, levanta el asedio. Juana obtiene las victorias de Troyes, Chálons y Reims. Los franceses obtienen también la victoria de Patay y Carlos VII fue coronado rey de Francia en Reims.
    1430: Juana es capturada por los borgoñones, aliados de Inglaterra, y entregada a los ingleses.
    1431: Juana muere en la hoguera, en Ruán. Enrique VI de Inglaterra es coronado rey de Francia en París.
    1435: Paz de Arrás.
    1436: Borgoña se reconcilia con Francia. Los franceses toman París.
    1444: se firma una tregua por cinco años. Enrique VI se casa con la sobrina de su rival.
    1450: Carlos VII ataca Normandía y Gascuña y aniquila al ejército inglés en Fromigny. Los ingleses comienzan a perder sus territorios.
    1453: Carlos VII toma Burdeos y Aquitania, recuperando toda Francia salvo Calais. Fin de la Guerra de los Cien Años.

  6. No veas como das por culo kakatuo, ¿te importaría esperar a que conteste yo? (es una pregunta retórica, es evidente que te importa una mierda…), el dedo ya me va solo de darle a la rueda tío… muy interesante la guerra de los 100 años, pero no pienso leérmelo porque juraría que no te lees ni tu mismo, por cierto tengo que probar el Bladestorm…

    A lo que iba, menudo esperpento de cantante, gracias por (in-)culturizarme un poco mas musicalmente xD.

  7. Otra vez la extraña cabeza de tortuga ninja O_o… ese era yo de nuevo, queria ver otra vez ese horroroso avatar.

    Perdon por el doble post. xD

  8. Manuel Fraga Iribarne (Villalba, Lugo, 23 de noviembre de 1922) es un político español. Fue ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969, durante la dictadura de Francisco Franco, así como vicepresidente del Gobierno y ministro de la Gobernación inmediatamente después de su muerte, entre diciembre de 1975 y julio de 1976, bajo la presidencia de Carlos Arias Navarro. Fundador del partido Reforma Democrática, embrión de Alianza Popular y a su vez del Partido Popular, el principal partido de derecha en España, fue uno de los Padres de la actual Constitución Española de 1978. Líder de la oposición a Felipe González durante los años ochenta del siglo XX, presidió la Junta de Galicia entre 1990 y 2005.

    Contenido [ocultar]
    1 Inicios y formación (1922-1961)
    2 Ministro de Información y Turismo (1962-1969)
    3 Embajador en Londres (1973)
    4 Vicepresidente y ministro de Gobernación (1975-1976)
    5 Reforma Democrática y Alianza Popular
    6 La Constitución (1977-78)
    7 La travesía del desierto, hacia la gran derecha
    8 Jefe de la oposición (1982-1989)
    9 Eurodiputado
    10 Presidente de Galicia (1989-2005)
    11 En la actualidad (2005-)
    12 Vínculos intelectuales con Hispanoamérica
    12.1 Estrechos vínculos intelectuales con Puerto Rico
    12.2 Vínculos intelectuales con Cuba y Puerto Rico
    13 Obras
    14 Referencias
    15 Véase también
    16 Enlaces externos

    Inicios y formación (1922-1961) [editar]Aprendió francés desde niño de su madre vasco-francesa.

    Formado en Derecho, Política y Economía, Fraga ingresó en el cuerpo de letrados de las Cortes en 1945 e inició carrera como diplomático en 1947. Se licencia con Premio Extraordinario, es alférez de la Milicia Universitaria y Letrado de las Cortes con el número uno, el mismo con el que ingresa en la carrera diplomática y obtiene la Cátedra de Derecho Político.

    Ejerció cargos políticos importantes en distintos órganos del estado desde 1951 en los gobiernos del dictador Francisco Franco. En 1951 es designado secretario general del Instituto de Cultura Hispánica. En 1953, el ministro de Educación Nacional, Joaquín Ruiz-Giménez, le nombró secretario del Consejo de Educación y, dos años más tarde, secretario general técnico del Ministerio. Entra así a formar parte de un equipo que intenta un primer avance en la democratización de la Universidad y una cierta apertura del sistema educativo. Fracasada la tentativa, deja el cargo con la destitución del ministro al año siguiente.

    En 1956 es subdirector del Instituto de Estudios Políticos, cargo desde el cual pasa a a ser Delegado Nacional de Asociaciones en 1957.

    Catedrático de Derecho Político desde 1948 (Valencia), obtuvo la plaza de Teoría del Estado y Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid en 1953. Conjugó la docencia con sus cargos políticos, con algún breve paréntesis, hasta 1987, año de su jubilación como profesor.

    Ministro de Información y Turismo (1962-1969) [editar]Desde el 10 de julio de 1962, como Ministro de Información y Turismo con el general Franco, promovió el desarrollo de la industria turística, sobre todo favoreciendo la imprescindible relajación de la estricta moral pública imperante en los años anteriores. De estos años es el eslogan Spain is different! (“¡España es diferente!”), interpretado por algunos como una justificación encubierta del régimen político del franquismo.[cita requerida]

    Es leal a la dictadura pero partidario de la apertura del régimen. Sus principales logros al frente del ministerio son el potenciamiento del turismo, la Ley de Prensa e Imprenta (conocida como ley Fraga), que relaja la Ley anterior de 1938 eliminando la censura previa, la creación de la red de Paradores Nacionales, etc.

    Manuel Fraga Iribarne
    Ministro de Información y Turismo

    Período 10 de julio de 1962 –
    29 de octubre de 1969
    • Partido político (Movimiento Nacional)
    • Predecesor Gabriel Arias-Salgado
    • Sucesor Alfredo Sánchez Bella

    Los ingresos por turismo se convirtieron rápidamente en el principal capítulo de la economía nacional y, sumados a los envíos del numeroso contingente de emigrantes, sirvieron para permitir una mejora considerable de las condiciones de vida de los españoles a través de la entrada de divisas. Como una consecuencia indirecta, las nuevas costumbres traídas por los turistas se convirtieron en un factor más de debilitamiento del régimen, identificado con un catolicismo preconciliar.

    Organizó también la campaña XXV años de paz para celebrar los veinticinco años transcurridos desde la victoria nacional en la Guerra Civil.

    Por otra parte, en tanto que ministro portavoz informó de la ejecución de prisioneros políticos. Por ejemplo en el caso del dirigente comunista Julián Grimau, ejecutado en 1963. La condena de Grimau provocó una gran campaña de rechazo en el exterior, que no logró salvarle la vida. Fraga justificó la ejecución y a fecha de hoy aún no ha expresado su arrepentimiento.

    Fraga nunca ha admitido obligación alguna de retractarse por su participación en el anterior régimen, en el que propició varias reformas, formando parte de los dirigentes más aperturistas del franquismo.

    De hecho años después comentaría que fue la guerra civil y la posterior situación política anormal las que le llevaron a entrar en política para contribuir a la normalización de la política española[cita requerida].

    Tras el accidente sufrido en 1966 por un bombardero estadounidense, a consecuencia del cual se produjo una fuga radioactiva y la caída de varias bombas de hidrógeno una en el mar y tres en tierra, dos de las cuales esparcieron material radioactivo en una superficie de 226 hectáreas, Fraga se bañó en Palomares en un intento de calmar a la opinión pública y demostrar que no había riesgo alguno.

    Ese mismo año presentó una Ley de Prensa, conocida como Ley Fraga, que, suprimió la censura previa, teniendo el efecto de permitir una mayor libertad de prensa, a raíz de ella se produjo, sin embargo, el secuestro del diario ABC en 1966, y dos años después el del Diario Madrid, que terminó con la simbólica voladura de su edificio en 1971. No obstante, supuso un avance importante en su momento.

    En 1967 se encarga de la Ley de Libertad Religiosa, que supone una mayor permisividad con las religiones no católicas. En 1968 es comisionado del gobierno para la descolonización de Guinea Ecuatorial.

    Cesó en su cargo al producirse una crisis en el gobierno franquista el 29 de diciembre de 1969.

    Embajador en Londres (1973) [editar]En 1969, año del estado de excepción que se produjo en torno al proceso de Burgos, cesó como ministro. Fraga aprovecha el caso Matesa para hacer daño a los tecnócratas de Carrero Blanco en el gobierno, varios de los cuales estaban implicados en dicho caso. Como ministro portavoz le da toda la publicidad al caso que puede. Franco toma una medida salomónica destituyendo tanto a los ministros corruptos como a los que le han dado publicidad al tema.

    Después de ser ministro ocupa los escaños de procurador en Cortes y consejero nacional del movimiento.

    Abandona temporalmente la política para trabajar en la empresa privada. Ocupa el cargo de director general en la fábrica de Cervezas El Águila de Madrid.

    En 1973 va en la terna que presenta el Consejo del Reino, junto a Carrero Blanco y Raimundo Fernández-Cuesta, al general Franco, para que éste designe presidente de gobierno.

    Ese mismo año fue nombrado embajador en el Reino Unido, cargo que ejerció hasta la muerte de Franco, vendiendo en el exterior una imagen aperturista de España y contando con el socialista Fernando Morán, que después sería ministro de Exteriores, como cónsul general en Londres. No obstante cuando un piquete de protesta intenta asaltar la embajada española Fraga Iribarne apunta en su diario: “Les hice saber que tenía dos escopetas del doce cargadas con perdigones del cuatro”.

    En torno a la personalidad de Fraga se funda (como sociedad mercantil, puesto que las asociaciones políticas aún no se permiten) un club político denominado GODSA (Gabinete de Orientación y Documentación, S.A.), que desde 1974 se convertirá en una de las asociaciones políticas (aún se evita el nombre de partidos políticos) que permite el denominado espíritu del 12 de febrero, con el nombre de Reforma Democrática. Frente a la ruptura con la legalidad franquista, aboga por una línea reformista que permita llegar, sin convulsiones y de manera controlada, a un régimen democrático y de autonomías regionales

    Vicepresidente y ministro de Gobernación (1975-1976) [editar]En 1975 fue nombrado vicepresidente y ministro de Gobernación (cargo equivalente al actual de Interior) del gobierno de Carlos Arias Navarro, en el primer gobierno del rey Juan Carlos.

    En estos tiempos convulsos, fue un polémico ministro que acometió dos tareas: llevar a cabo la necesaria reforma política que condujera sin fisuras sociales a una democracia de corte occidental y mantener el orden y la seguridad en la calle en tiempos tan convulsos, con el fin de no conceder la iniciativa a las fuerzas de izquierdas.

    Bajo su mandato en el Ministerio en 1976, acuñó la frase «La calle es mía», tras el intento de la oposición de manifestarse el uno de mayo, al cual se negó. En esta época también se producen incidentes con las fuerzas de seguridad del Estado: los Sucesos de Vitoria (1976), donde la Policía Armada mató a 5 obreros e hirió a más de 100 personas o la “Operación Reconquista” o sucesos de Montejurra, con dos muertos y varios heridos. Estos acontecimientos debilitaron su imagen de reformista.

    Mantuvo reuniones con dirigentes de la oposición como Felipe González y permitió la celebración del XXX Congreso Confederal de la UGT, sindicato todavía ilegal (Madrid, abril de 1976) en el cual Nicolás Redondo fue elegido secretario general.

    Apoyó una primera pero reducida amnistía. El 19 de junio de 1976 el afamado periodista Cyrus Sulzberger publica en el New York Times que Fraga le ha manifestado que habrá que legalizar al Partido Comunista tras unas primeras elecciones democráticas. Esto le ocasiona una grave erosión por parte de los inmovilistas del régimen, que agitan contra él los prejuicios anticomunistas.

    Durante esta época fue, junto al ministro de Exteriores, José María de Areilza, motor de la reforma política. Sin embargo, estos dos ministros divergían del presidente Arias, que no acababa de avanzar en la superación del franquismo.

    El fracaso del gobierno de Arias se saldó con el nombramiento como nuevo presidente del que había sido secretario general del Movimiento, el joven Adolfo Suárez. Este consiguió aglutinar a elementos muy heterogéneos, desde miembros del régimen de Franco partidarios de una reforma profunda hasta centristas del interior que habían disfrutado de una relativa tolerancia, en el partido que se llamó UCD. Fraga, junto a Areilza, era uno de los candidatos favoritos por parte de la prensa liberal para liderar el nuevo gobierno, pero finalmente se quedó fuera del mismo.

    Reforma Democrática y Alianza Popular [editar]Fraga no encontró acomodo en UCD, al considerar que era él quien debía liderar el proceso de reforma política,y no Adolfo Suárez, en quien finalmente recayó dicha misión.

    En 1976 organiza el partido Reforma Democrática, que va encuadrando inicialmente sobre todo a políticos activos del régimen de Franco proclives a una apertura, frente a posturas contrarias a la reforma como las de Girón o Blas Piñar.

    El 23 de septiembre de 1976 funda Alianza Popular (AP) una federación de fuerzas de derecha y de centro partidarias de una democracia de corte europeo y de limitadas autonomías regionales que frenase el avance social del marxismo y el separatismo. En un primer momento, parece que Fraga se dispone a formar un partido de centro junto con José María Areilza y Pío Cabanillas. Sin embargo, finalmente, el ex ministro de Gobernación se alía con siete ex políticos franquistas, que formarían los llamados por la prensa “siete magníficos”, casi todos ex ministros de Franco.

    Junto a Fraga, forman la coalición derechista Gonzalo Fernández de la Mora, Laureano López Rodó, Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva Muñoz, Licinio de la Fuente, Gregorio López Bravo y Enrique Thomas de Carranza.

    Al fundarse Alianza Popular, Fraga dice “creemos en la democracia, pero en la democracia con orden, con ley y con autoridad”. Alianza Popular se trata de “una acción que tiende a que una gran parte de las fuerzas de centro y conservadoras del país puedan formar un grupo que acepte las reglas democráticas y del sufragio”. La nueva fuerza política cuenta en sus filas con 183 procuradores de las Cortes.

    En junio de 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas, siendo Manuel Fraga el candidato a presidente del gobierno por Alianza Popular. Esta fuerza política, que se consideraba heredera del “franquismo sociológico” y creía que tenía serias posibilidades de ganar las elecciones, sólo obtuvo 16 diputados, por debajo del 10 % de los sufragios y alrededor de un millón y medio de votos.

    La Constitución (1977-78) [editar]Durante 1977 y 1978 colabora en la redacción de la Constitución Española, formando parte de la ponencia en representación de AP, junto a los centristas Cisneros, Pérez Llorca y Herrero, el socialista Peces Barba, el comunista Solé Tura y el nacionalista catalán Miguel Roca.

    Su contribución a la Constitución y al consenso es importante en estos años. Presenta al líder comunista Santiago Carrillo en una conferencia del Club Siglo XXI. Su actitud conciliadora, abierta y proclive al consenso, consigue que los grupos más a la derecha abandonen AP.

    La travesía del desierto, hacia la gran derecha [editar]Fraga abandona brevemente la política en 1979 convencido de haber fracasado en su intento de crear una fuerza política de centro-derecha que disputara el poder a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que estaba abandonando el marxismo. Sin embargo, en breve retornaría para tratar de dar a su partido, AP, una cara más centrista y moderada, integrando a nuevas personas.

    En estos años acuña el concepto de mayoría natural, espectro sociológico dominante que abarcaba las clases medias votantes del centro y la derecha. Pacta con Areilza y Osorio la formación de una coalición más centrada que intenta conectar con lo que entendía era un sector mayoritario en la población.

    Pero su mensaje no cala todavía en el cuerpo electoral: en las elecciones de 1979, encabeza Coalición Democrática consiguiendo un grupo parlamentario de apenas 10 diputados y poco más del 6% de los votos: atraviesa la denominada travesía del desierto aguardando a que llegue el fin de una cada vez más inestable UCD.

    El 23 de febrero de 1981, Manuel Fraga se encontraba en el Congreso cuando se produjo el intento de golpe de Estado conocido como 23-F. Fraga se enfrentó a los golpistas, y les llegó a decir que o le dejaban salir a él y a todos los diputados o les disparaban.[1]

    Tras la intentona golpista, fue recibido por el Rey junto al resto de líderes de partidos nacionales y al presidente del gobierno.

    Jefe de la oposición (1982-1989) [editar]En las primeras elecciones al Parlamento de la Comunidad Autónoma de Galicia, ensaya un cierto viraje autonomista que le permite alcanzar la victoria y el Gobierno regional para su candidato Gerardo Fernández Albor, un galleguista de perfil moderado. Es el primer aviso para una UCD en descomposición que deja abierto el espacio de centro derecha.

    Alianza Popular forma en 1982 una amplia coalición con el Partido Demócrata Popular y el Partido Liberal, ambas formaciones procedentes de la UCD, así como con partidos regionalistas de Aragón, Navarra y Valencia.

    La Coalición Popular obtuvo un 26% de los votos en las elecciones de 1982 y 1986, convirtiéndose Fraga en jefe de la oposición. En cierto modo, Fraga es el gran triunfador de estas elecciones, tras Felipe González, ya que consigue que su fuerza política pase de 9 a 106 diputados y de menos de un millón a más de cinco millones de votos. Se convierte así, con el hundimiento de UCD, en referente del centro-derecha.

    Constituído en jefe de la oposición al socialista en el gobierno Felipe González, realiza una política proclive al entendimiento en los grandes temas de Estado, aunque con alguna excepción sonada como la petición de abstención en el referendum para la integración en la OTAN.

    En 1986, tras el fracaso de Alianza Popular en las elecciones al parlamento vasco, dimite y se retira temporalmente de la política. Dejando en el cargo de presidente de AP a Miguel Herrero, el cual se mide con Antonio Hernández Mancha en un congreso del partido que gana el segundo.

    Eurodiputado [editar]En 1987 encabeza la candidatura de los populares al Parlamento Europeo, convirtiéndose en eurodiputado.

    Hernández Mancha lidera el partido hasta 1988. Tras una fracasada moción de censura contra Felipe González y los discretos resultados de AP en las locales, autonómicas y europeas de 1987, es relevado de la dirección del partido por su fundador, Manuel Fraga.

    En 1989 se celebra el congreso de la refundación, AP pasa a ser el Partido Popular, integrando ahora ya en solo partido a todo el espectro centrista, liberal, democristiano y conservador que había representado anteriormente la Coalición Popular. El entonces presidente de Castilla y León, un joven José María Aznar, es designado candidato a la presidencia del gobierno.

    Presidente de Galicia (1989-2005) [editar]
    Manuel FragaFraga decide entonces volver a su tierra, Galicia, y presentarse a las elecciones al Parlamento gallego. Ofrece un programa abierto al galleguismo y un mensaje de recuperación de la dignidad de la autonomía gallega en un momento en que gobernaba un tripartito (PSdG-PSOE, Coalición Galega y Partido Nacionalista Galego), fruto de una moción de censura. La derecha siempre había vencido en tierras gallegas, pero con su candidatura el PP, en coalición con una fuerza nacionalista moderada (Centristas de Galicia), obtiene, por fin, la mayoría absoluta.

    Fraga ejerce un fuerte liderazgo durante 14 años. Defiende la identidad cultural gallega dentro de España con la idea de la autoidentificación y un autonomismo avanzado con su propuesta de administración única, inspirada en técnicas político-administrativas propias del federalismo de ejecución. Fue una etapa en la que el Partido Popular en Galicia tuvo una indiscutible personalidad propia que llegaba a todos los intersticios de la sociedad gallega. Su reverso político fue el líder nacionalista Xosé Manuel Beiras con el que sostuvo memorables enfrentamientos políticos y un corto período de entendimiento.

    Sus detractores le acusan de fortalecer las redes de poder provincial en las que descansa el tradicional caciquismo gallego y de establecer un control de los medios de comunicación gallegos por la vía de convenios y subvenciones. Le hacen responsable de una política desarrollista escasamente planificada. Proliferaron parques empresariales en zonas de nula vocación industrial, concentraciones parcelarias sin real interés agrario e inversiones dispersas al servicio de líderes locales con escasos efectos multiplicadores. Recuerdan que su período es el de la consolidación del feismo urbano, de la destrucción de valores paisajísticos gallegos (monocultivo de eucalipto, minicentrales eléctricas, parques eólicos, macroplantas de acuicultura y canteras en espacios de alto valor natural) y el de la colosal contaminación de las rías. El macroproyecto arquitectónico de la Cidade da Cultura ha sido objeto también de vivas controversias.

    Sus partidarios hacen hincapié en los avances en electrificación y telefonía rural, el desarrollo de la viticultura y el saneamiento ganadero, la mejora de las carreteras interiores, la defensa de la conexión con la Meseta mediante autovías, el despegue espectacular del desarrollo turístico a mediados de los noventa y la eficaz ayuda a decenas de miles de emigrantes en Argentina y Uruguay, durante la aguda crisis económica que padecieron estos países a principios de siglo XXI (corralito). Destacan la política de extinción de incendios forestales que pasó de 100.000 hectáreas quemadas en 1989 a un promedio de 20.000 en los años de su mandato. Recuerdan que, con Manuel Fraga, Galicia obtuvo transferencias competenciales que la colocaron a un nivel de autogobierno puntero equiparable al de Cataluña.

    Manuel Fraga fue uno de los presidentes autonómicos pioneros en desarrollar una activa acción exterior, algo que se creía vedado para las comunidades autónomas en función de la competencia del Estado central en materia de relaciones internacionales. Fueron polémicas sus buenas relaciones con Fidel Castro.

    Contribuyó a la mutación del espectro político gallego. Sus posiciones galleguistas y las redes locales de poder hicieron desaparecer a Coalición Galega y el nacionalismo de centro. Aumentar al 5% el número de votos necesarios para conseguir representación, acabó aglutinando al nacionalismo de izquierdas en torno al BNG, que llegó a ser, en sus dos últimas legislaturas, la segunda fuerza política en Galicia.

    Como consecuencia del hundimiento del petrolero Prestige cerca de las costas gallegas a finales de 2002, Fraga fue muy criticado por la inacción y división desatada en el seno su gobierno, entre los que demandaban una mayor exigencia hacia el Gobierno de Aznar y los que optaban por la sumisión. Aznar acabó imponiendo la salida del gobierno de su delfín (Xosé Cuíña Crespo), ofreciendo a cambio un Plan de infraestructuras conocido como Plan Galicia. La masiva contestacíón en las calles, azuzada por el colectivo nacionalista Nunca Máis, no impidió que, pocos meses después, el PP saliera ganador de las elecciones municipales en la mayoría de las poblaciones costeras afectadas por la marea negra, aunque con retrocesos significativos en las ciudades y villas de tamaño medio (Vivero, Ribadeo, Monforte, Carballo…).

    En las del 2005, siendo ya uno de los mandatarios en activo más ancianos del mundo, volvió a ganar las elecciones por amplio margen respecto del segundo partido en número de votos pero perdió la mayoría absoluta. La alianza de gobierno entre PSdeG y BNG impidió que Fraga obtuviera de nuevo la presidencia de la Junta de Galicia, la cual pasó a Emilio Pérez Touriño (PSdeG).

    En la actualidad (2005-) [editar]Fraga ocupa un puesto de senador designado por el Parlamento gallego, cargo para el que fue elegido en el 2006 con 74 votos de los 75 que conforman el parlamento autonómico. En marzo del 2008 vuelve a ser designado senador autonómico por Galicia, esta vez con los votos del Bloque Nacionalista Galego y del PSOE. Su partido optó por abstenerse en esta votación.

    Es uno de los políticos en activo más ancianos del mundo y se dedica a la escritura de libros (donde supera los 80) y a dar conferencias. Fraga ocupa, desde 1990, el cargo honorífico de presidente-fundador del PP.

    Presidió, al ser el senador más longevo, la mesa de edad en la constitución de la cámara alta en 2008, donde aprovechó para recordar su idea de reformar el Senado en un sentido autonomista.

    Fraga sigue teniendo una posición propia con eco por sí misma dentro de su partido. Ha defendido posiciones claras en polémicas internas. Así ha mostrado su simpatía por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en quien ve un líder capaz de captar el voto progresista, ha defendido la reforma del Estatuto de Andalucía pese a la adjetivación como nacional que contiene para esa comunidad, ha advertido de los peligros de hacer seguidismo a la cadena radiofónica de los Obispos (COPE) por sus posiciones que él juzga demasiado extremistas, ha abandonado una votación en el Senado para no ir en contra de una de sus ideas autonomistas (la participación autonómica en la designación de los magistrados del Tribunal Constitucional) y ha animado a una línea reformista sin renunciar a los valores tradicionales de la derecha española.

    En 2007, en unas declaraciones a El Faro de Vigo, comparó a Franco con Napoleón, afirmando que “el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden”, y respaldó las declaraciones de Jaime Mayor Oreja, dirigente del Partido Popular que se negó a condenar el franquismo. Consideró que la España de la década de 1930 “‘no era para vivir”, comentando el asesinato de Calvo Sotelo. Al mismo tiempo criticó al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, “todo esto de la Memoria Histórica … un intento de ir a contramarcha de la historia”.[2]

    Vínculos intelectuales con Hispanoamérica [editar]
    Estrechos vínculos intelectuales con Puerto Rico [editar]Las Constituciones de Puerto Rico, Madrid & Santiago de Compostela, (1953)
    Publicación pionera sobre la historia política de Puerto Rico y el controvertible debate sobre si el actual estatus es un “Estado Libre Asociado” o una “colonia con cadena más larga” de los Estados Unidos de América (según descrito por el prócer graduado de la Universidad Harvard, de origen paterno vasco, don Pedro Albizu Campos).

    Sobre esta obra el mismo Fraga Iribarne expresó:

    “Cierra el libro un trabajo extractado de mi libro Las Constituciones de Puerto Rico (Madrid 1953). Es quizá el que más a fondo trabajé en su día, y por lo mismo el que más he dudado en reproducir. Sin embargo, he optado por hacerlo, convencido de que si, por una parte, el indudable progreso económico realizado desde entonces podría tener más amplio reflejo en algunas de sus partes; por otra, se han agravado algunos de los problemas entonces apuntados, en la discrepancia creciente de ciertos aspectos de la política oficial y la tradición católica del país [de Puerto Rico]. Pero no quiero dejar de hacer expresa constancia aquí de la profunda impresión que me hizo, en 1960, la visita en Nueva York a las oficinas que allí mantiene la Administración puertorriqueña para ayudar y orientar a sus emigrantes en la gran metrópoli (6), y en 1968 una visita oficial a la isla [de Puerto Rico], cuando estaba a punto de terminar la larga etapa del P.P.D. (Partido Popular Democrático, a su vez, rival del fenecido Partido Republicano Puertorriqueño y del aún vigente Partido Independentista Puertorriqueño)[3]
    David Stern llamó la atención sobre mi actitud crítica, señalando su coincidencia con al de V. Marcantonio en la Cámara de Representantes (de Estados Unidos de América)[4]

    Vínculos intelectuales con Cuba y Puerto Rico [editar]Dijo sobre Cuba:

    “Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro… es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia.[5] ”

    Obras [editar]La acción declarativa (1944)
    Así se gobierna España (1949)
    El Congreso y la política exterior de los Estados Unidos (1952)
    Las Constituciones de Puerto Rico, Santiago de Compostela, (1953)
    La educación en una sociedad de masas (1954)
    El Gabinete inglés (1954)
    Balmes, fundador de la Sociología positiva en España (1955)
    Don Diego de Saavedra y Fajardo y la diplomacia de su época (1955)
    La familia española ante la segunda mitad del siglo XX (problemas y soluciones)(1959)
    La familia y la educación en una sociedad de masas y máquinas (1960)
    Estructura política de España: la vida social y política en el siglo XX (1961)
    Horizonte español (1965)
    El desarrollo político (1972)
    El Estado y la Iglesia en España (1972)
    Cánovas, Maeztu y otros discursos de la segunda restauración (1976)
    Alianza Popular (1977)
    Los fundamentos de la diplomacia (1977)
    La Constitución y otras cuestiones fundamentales (1978)
    La crisis del Estado Español (1978)
    Después de la Constitución y hacia los años 80 (1979)
    El debate nacional (1981)
    España, entre dos modelos de sociedad (1982)
    El cañón giratorio: conversaciones con Eduardo Chamorro (1982)
    El cambio que fracasó (1986)
    España bloqueada (1986)
    De Santiago a Filipinas, pasando por Europa (1988)
    Galicia ayer, hoy, mañana (1989)
    Galicia en España y en Europa (1990)
    La cultura gallega, pasado, presente y futuro (1990)
    Álvaro Cunqueiro: dos discursos (1991)
    Galicia en el concierto regional europeo (1991)
    A Galiza e Portugal no marco europeu (1991)
    De Galicia a Europa (1991)
    La Galicia del año 2000 (1993)
    Administración única: una propuesta desde Galicia (1993)
    Da acción ó pensamento (1993)
    Ética pública y derecho (1993)
    El futuro del estado autonómico (1996)
    Galicia fin de milenio (1997)
    Cánovas del Castillo, cien años después (1897-1997) (1997)
    Ciencia y tecnología: desafío político y administrativo (2000)
    Las claves demográficas del futuro de España (2001)
    Final en Fisterra (2006)
    Libertad y valores (2006)

    Referencias [editar]↑ http://www.diariodirecto.com, Los protagonistas del golpe frustado
    ↑ Fraga: “El franquismo ha sentado las bases para una España con más orden”, El País, 30 de diciembre de 2007.
    ↑ Madrid, mayo de 1970 M. Fraga Iribarne “SOCIEDAD POLÍTICA Y GOBIERNO EN HISPANOAMÉRICA”
    ↑ .Notes on the History of Puerto Rico y Commonwealth Status”, en “Revista Jurídica de la Universidad de Puerto Rico”, vol. XXX (1961), pág. 48.
    ↑ Declaraciones a periodistas españoles que lo acompañaban en su visita a Cuba, 30 de octubre de 1998.

    Véase también [editar]Franquismo
    Alianza Popular – Partido Popular

    Predecesor:
    Gabriel Arias-Salgado Ministro de Información y Turismo de España
    1962-1969 Sucesor:
    Alfredo Sánchez Bella
    Predecesor:
    José García Hernández Ministro del Interior
    1975-1976 Sucesor:
    Rodolfo Martín Villa
    Predecesor:
    ninguno Presidente de AP
    1979-1987 Sucesor:
    Antonio Hernández Mancha
    Predecesor:
    Felipe González Líder de la Oposición
    1982-1986 Sucesor:
    Antonio Hernández Mancha
    Predecesor:
    Antonio Hernández Mancha Líder de la Oposición
    1988-1989 Sucesor:
    José María Aznar
    Predecesor:
    Antonio Hernández Mancha Presidente del PP
    1989-1990 Sucesor:
    Jose María Aznar
    Predecesor:
    Fernando Ignacio González Laxe Presidente de la Junta de Galicia
    1990-2005 Sucesor:
    Emilio Pérez Touriño

    Enlaces externos [editar]Wikiquote

    Wikiquote alberga frases célebres de Manuel Fraga Iribarne.
    Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Fraga_Iribarne”
    Categorías: Ministros de España | Políticos de Galicia | Líderes franquistas | Líderes nacionales del Partido Popular | Diputados de la Legislatura Constituyente de España | Diputados de la I legislatura de España | Diputados de la II legislatura de España | Diputados de la III legislatura de España | Diplomáticos de España | Juristas de España | Embajadores de España | Académicos de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas | Nacidos en 1922 | Personas vivas | Políticos de la Transición Española
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  9. ais, que mono, que ha descubierto la wikipedia…
    mira kitten, tu pequeño troll se nos está haciendo mayor…

  10. sí logan, es lo mismo que me dijo tu madre anoche:

    Te estás haciendo mayor, y también se te está haciendo mayor…

    ¿lo pillas?

  11. ais, esa faceta te la tenías muy escondida, jamás pensé que te molara la necrofilia

  12. Kakatua, deja de perder el tiempo en el curro mirando datos sobre tu ídolo y mito erótico Fraga, en la wikipedia, que como se entere tu jefe te va a poner de patitas en la calle, que no es lo mismo que a cuatro patas, para desilusión tuya..

  13. Mirad, he decidido dejar esta mierda de blog. kakatuo tiene razón.

    Por cierto logan y caracartón, que os den por culo.

  14. Dirty, yo no estoy en posición de dar muchos consejos tal y como me van las cosas, pero si puedo devolverte el tuyo, aunque me pese, ya que para mi fue un simbólico regalo, aplícatelo!.

    El Sr.kakatuo no es mas que un pajillero compulsivo que el unico recurso que tiene para llamar un mínimo la atención de una chica es haciendo esto.

    Es tu blog, pero yo personalmente se los editaría (o substituiría, a su nombre) poniendo algo así:

    Hola, soy kakatuo, aquí os dejo una foto de mi arrepentida madre por haberme parido.

    Seguido de un enlace a una foto de un chimpancé, o una caca de perro…

    Además haces una no gran labor social, porque solo me culturizas a mi, pero no menos importante xD, Aquí descubro correctas formas de acentuar las palabras y expresarse.

  15. Muchas gracias querido Ironía, tomo en cuenta tu consejo, pero ya tomaré medidas cuando yo lo vea oportuno. De momento le dejaré hacer, creo que en el fondo no soy tan mala persona y con mi indulgencia le doy a este pobre infraser una diversión en su vida, que a juzgar por sus comentarios debe tener muy pocas a parte de pajearse y graznar mientras el resto de gente se rie de él.


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